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6 may. 2011

la vida en un jarrón




            Ella guardaba con sumo cariño aquel jarrón rojo que le habían regalado al nacer, era un símbolo. En él la joven chica guardaba los más profundos recuerdos, sentimientos y locuras. Cuando un día ella estaba en la ducha tropezó, él que estaba tumbado en el sofá contemplando el precioso jarrón entre sus manos corrió en su ayuda, y el jarrón… El jarrón se hizo mil pedazos contra el suelo, abriendo así una caja de Pandora que nunca será capaz de cerrar. Sus sentimientos yacían por el suelo, sus miedos volaban por el aire y sus locuras se podían ver.  Él con el mejor pegamento intento recomponerlo, pero cada vez que iba a su casa lo veía ahí, en una esquina de su hogar, de su vida, y se entristecía. Odiaba pensar que él había roto aquello desatando el peor de los presagios, asique opto por no volver. No podía ver más ese desastre. No podía verla sufrir más.

3 comentarios:

  1. Una grandísima metáfora.
    Un grandísimo texto.

    Buen cambio.
    Te sigo.

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  2. Me encantó, supongo, porque entre otras cosas, reconocí ese jarrón. TE mando un beso querido!

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  3. Pero, si lo piensas bien, era sólo un jarrón. Los miedos, las vivencias, etcétera, ya los llevaba ella en la memoria o en el corazón.

    Un gran abrazo. Qué gusto volver a pasar a leerte, Dani.

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