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1 nov. 2011

noviembre

No debí saber quién eras, no debí contar mis penas, noviembre siempre triste y tú viniste proponiendo guerras. Que cosas se te ocurren, tu siempre tan concreta, ¿y si volvemos a empezar qué tal? Yo sin saber dónde mirar, y tu tan guapa…




Aquel día cerraba los ojos, imaginaba que todo iba bien. Se asomaba, y los primeros rayos de luz de noviembre deslumbraban en su demacrada cara de maquillaje y lágrimas.
Sin más preámbulos, saltó. 


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