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12 oct. 2012

Él y las maletas



“Él y las maletas” escribía en la pantalla de su ordenador para comprobar que este funcionaba, mientras observaba como su pareja metía en una minúscula maleta casi una vida entera.





Su texto, ese perfecto texto, el mejor que había escrito, el mejor que jamás había compuesto había desaparecido, eso le pasaba por desastre. Nadie había llegado a leerlo, así que puede que no fuera tan perfecto como él cree, pero siempre creerá que lo era, pues así había querido que fuera. Ese texto hablaba de un sueño, un sueño que él tenía, un sueño que incluía sorpresas, trenes, desnudos, incluía canales, incluía lluvia.

Pero el sueño no comenzaba ahí, la historia no comenzaba ahí, empezaba meses antes, en una pizzería, y con esa frase, “nunca sabes donde puedes terminar, o empezar” y ahí, justo ahí empezó todo aquello. Bueno, ahí empezaba la historia, pero el sueño empezó mucho antes, hacía ya muchos años de ese sueño. Y ahora, en esa ciudad solamente esperaba cumplirlo.

Se acercó al canal, estaba impaciente, cogió su móvil, puso los cascos, compartió uno de ellos con la persona que le había llevado allí, la persona responsable de todo aquello, y le dio al “play”.

Pensó que sería un momento cualquiera, que no sería como siempre había soñado, pero la realidad en este caso supero totalmente a la ficción de su cabeza, la lluvia los empapaba abrazados, con las frentes juntas, mirando como todo se despejaba de turistas, y se quedaban solos, pensaban en lo que pensarían ellos, “mira esos dos tontos, empapándose ahí”, pero era su sueño y uno de los mejores momentos de su vida, ambos lo sabían y lo aprovecharon bien.

Se trazó la frontera entre siempre o jamás, llovía en el canal, era la canción, estaba viviendo la canción, estaba viviendo ese momento que siempre pensó en vivir. No podía dejar de pensarlo, y ese momento se volvió eterno, los acordes de esa guitarra eléctrica se fundían con la paz del silencio tan sólo interrumpido por la lluvia cayendo en el agua.

Su sueño duró 5 minutos y 4 segundos, quizás sea poco tiempo, pero fue exactamente lo que tenía que durar para que esté eternamente en su cabeza.

“nunca saber dónde puedes terminar, o empezar”

2 comentarios:

  1. Me ha encantado,es un relato fantastico.

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  2. Vetusta morla es como una ciudad maravillosa o como una cancion con magia, asi es este grupo que hace de quien lo escucha una distinta.
    Felicidades por encontrate en el mejor lugar escuchando la mejor cancion y seguri que rodeado de buenas personas.

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